Hoy día sólo hay una cosa permanente, el cambio. Y el cambio es la norma fija en el mundo de la comunicación y el marketing. Y de mostrarte ideas que lo cambian todo, va este blog.

Redactor creativo en 11 pasos

1. Cuando tengas algo que decir dilo, cuando no también. Piensa, crea, escribe, redacta siempre.

2. No escribas nunca para ti. Hazlo para los demás. Los demás siempre hacen justicia y uno se puede engañar.

3. No olvides nunca esto: en redacción no hay nada escrito.

4. Hay titulares de 20 palabras que son cortos y de 5 que son largos. Lo que puedas decir con 100 con cien. Lo que con una, con una. No emplees jamás el término medio, así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.

5. Ser redactor creativo no es un arte, es artesanía ya que siempre parte de un encargo. No pienses que estás escribiendo la fórmula contra el cáncer. Humildad.

6. Aprovecha las noches de insomnio para abrir las ventanas y airear tus sueños. Aprovecha esos sueños que duermen en el departamento de objetos perdidos. Despierta.

7. ¿Cuántos fracasos son un éxito? No persigas el éxito. El éxito acaba con muchos de los grandes. Procúrate un buen fracaso de vez en cuando, es el camino hacia el éxito. Y es inevitable.

8. Cree en ti. Cree en tus ideas. Nace frágiles pero se alimentan de tu convicción. Hazlas grandes a base de trabajo, ganas y la gente que te rodea. Y a la vez que crees en ti, duda de ti. Y cuando sientas esas dudas creerás todavía más en ti. Palabra. En las ganas está el talento muchas veces.

9. Haz que el receptor al ver tu idea se sienta más inteligente que tú.

10. Si buscas resultados diferentes y sigues haciendo las mismas cosas no va a funcionar. Es la definición de locura de Einstein: Loco es aquel que siempre hace lo mismo y busca un resultado diferente.

11. Las historias nacen en ti. Asómate al fondo de tus ojos. Busca esa historia que te está esperando a ser contada. No pares hasta dar con ella. Tiene ganas de salir del anonimato. Cuenta historias que sirvan para mejorar este mundo, que provoquen la interactividad con la gente, que te puedas identificar con ellas y que se amplifiquen por el propio peso de la idea.

El decálogo del storytelling

Dejemos que las historias sean las que nos escriban a nosotros. Comienza por tatuar en tu pensamiento estos 10 puntos. Es el storytelling o el cuenta cuentos de toda la vida, y es ahora.

1. Empieza siempre por el final. Reflexiona. Planifica. Estrategia antes de contar o pensar en contar algo. Las historias maravillosas existen y simplemente te están esperando agazapada en la esquina del pensamiento.

2. Contar tu historia es saber guardar un secreto. No diremos más.

3. El excesivo desarrollo de la historia puede llevar a su asfixia.

4. No presentes tu historia, simplemente haz que actúe.

5. Cuida las atmósferas. La mirada que tengas sobre las cosas es tan importante como las mismas cosas que sucedan.

6. El lirismo contenido es magia. El lirismo sin freno, trucos. Contente en tu irrefrenables ganas de desplegar toda la purpurina y celofán.

7.La voz del que habla tiene tanta importancia que no debe notarse. Habla sin ser escuchado.

8.La frase corta es la ideal. Corregir. Tacha. Reducir. Reducir. Reducir.

9. El talento es el ritmo. La puntación es fundamental. Y punto.

10. Saber callar a tiempo es sinónimo de contar bien tu historia. La magia reside en no mostrarlo to.

 

La creatividad es un lugar.

Y bien podría encontrarse en ese país de gigantes. En ese lugar de ideas que no caben en nuestra cabeza. Mentes que trabajan los 24 días de la semana las 365 horas al día. Personas que a base de disciplina y entusiasmo construyen sus sueños y no dejan que otros se los construya. Quienes abren las ventanas para que el viento se lleve el insomnio. Creativos que transmutan lo trivial en algo extraordinario.

Disparan en el centro del silencio con hechos más que con palabras. Traen regalos en sus ideas y saben que todo es construible y destruible. Saben que no son aquellos tiempos pasados o que no eso tan mágico que está por venir. Es el ahora y es uno mismo. Tienen tiempo para invitarte a dar un paso al origen. También saben que en el origen todo es regreso.

La creatividad es volver a mirar las cosas por primera vez. Como cuando éramos pequeños. Cuando habitábamos constantemente en ese lugar llamado creatividad y se nos ocurrían las cosas más grandes.

Os dejamos con las imágenes del País de los gigantes, Islandia, un caso real. Le dan una vuelta al clásico diseño de torres eléctricas para convertir lo ordinario en algo extraordinario. Enormes choi+shine.

Mf Pylon Backdrop 4


Pylon

Hasta que la muerte del marketing nos separe.

Sí quiero tu locura. Sí quiero un marketing de contenidos que me mantenga a ti unido. Sí quiero acciones que te conviertan en mi lovebrand. Sí quiero seguir escuchando tu respiración como mi música preferida. La imprimación de ritmo. La velocidad de los cambios en el mundo del marketing. La provocación de una idea. El diálogo constante.

Sí quiero que me seduzcas con ese don de la ironía y la metáfora. Sí quiero la sugestión a través de imágenes y textos. Sí quiero apoyarme en elementos simples para mostrar lo extraordinario. Sí quiero vivir la génesis de la comunicación. Sí quiero transmutar lo ordinario en algo extraordinario. Sí quiero que las ideas publicitarias hagan de este mundo un lugar mejor.

Sí quiero ideas como la de este hombre que se quería casar con una hamburguesa por una buena causa. Llevó su caso hasta el senado colombiano.

 No nos cansaremos de repetirlo. Hasta que la muerte del marketing a la antigua usanza nos separe.

No te bajes nunca de mi mente.

Persiguiendo la emoción. Escurriéndonos por el aro de la felicidad. Comienza el otoño y salimos a derrapar en las hojas caídas de los árboles.

Nos mecemos en el regazo de una idea. Ocurrencias de ida y vuelta. Juguetes del alma de las que vuelan alto y hacen que se nos llenen las manos de rayos de luz y la boca de palabras que no podemos escribir. Inventos de mentes que nos hacen guardar nuestro corazón de repuesto en un cajón.

Abrimos el grifo en esta ocasión y salen ideas a borbotones. Nos descalzamos y nos ponemos el bañador para subirnos al columpio líquido. Ese en el que nunca te mojas los dedos de agua.

 Súbete a mi mente y no te bajes nunca.

El Ébola, esa gran campaña de publicidad

No te asustes. Si estás aquí es probablemente porque te ha llamado la atención el titular. 

Y es cierto. El caso de Ébola en España es la mejor campaña de publicidad para que nos fijemos de una vez en los problemas del tercer mundo. Es una desgracia, sí, pero por lo menos sirve para que pongamos el foco en un problema que de otra manera no hubiera sido fácil mirar. Derrotas que son victoria. Esperemos.

Es triste tener que poner el foco sobre los problemas cuando, o nos tocan el bolsillo, o nos toca en primera persona. En este caso, los dos. El Ébola sirve para que intentemos erradicar de una vez un problema con un punto de origen claro. 

Podría ser la típica historia que se cuela por el hueco y vuelve a empezar. Es el érase dos veces un problema. Es el cuento que hoy os contamos porque puede que no haya mañana. Ese mañana que es hoy. Ese hoy en el que la política ha dejado de ser política. 

Cuando los políticos se preocupan más del marketing. Cuando las ideas suben de temperatura hasta los 38,6 grados y pueden herir de muerte. La fiebre por la forma y no por el fondo de las cuestiones. Es la historia de cientos de espadas Excalibur recortando presupuestos en sanidad. Es la lamentable historia de esas mismas espadas acabando con la vida de un pobre perro que respondía al nombre de Excalibur. 

Huele a apocalipsis. 

Vemos una fila india de cuarenta y pico millones de españoles saliendo uno a uno del país. Vemos ese conjuro firmado por los de arriba para no mirar hasta que desaparezcan los problemas. Y después de mucho no mirar tendrán que preguntar al cadaver de alado si todavía el virus sigue ahí.  

Y en este país seguimos inmunes a virus que son realmente letales. 

El Ébola, esa gran campaña de publicidad que no es publicidad y que está pasando en el primer mundo para así y de una vez por todas nos fijemos en los problemas del tercer mundo. 

El riesgo es no arriesgar.

El riesgo es vivir permanentemente en el pasado. El riesgo tiene un sofá puesto en la zona de comfort. El riesgo es encerrarse en una idea fija, candar la mente y no salir de ahí. El riesgo es tomar el mismo camino todos los días. El riesgo es dejar que otros lleven las riendas de tu vida. El riesgo que tienes es no poder elegir ser tú. El riesgo es odiar todo lo que puedes amar. El riesgo es creerte tolerante cuando dices que lo eres. El riesgo es ponerte celoso por el éxito de otros. El riesgo es pensar que el fracaso nunca será una forma de llegar al acierto. El riesgo es convertir la negatividad en norma. El riesgo es dejar que te digan que tú no lo puedes hacer. El riesgo suele agazaparse en las arenas movedizas de la inseguridad. El riesgo es la necesidad que todos tenemos de control. El riesgo es pensar que la gente te va a tratar como tú les tratas. El riesgo es que el dinero sea la zanahoria del burro y no la felicidad del trabajo bien hecho que te apasione y te haga feliz. El riesgo es no aprovechar las amenazas y convertirlas en oportunidades.

El peor Restaurante de San Francisco es un buen ejemplo. Se anunciaba en la red social YELP y todo eran buenas críticas hacia el restaurante. Un buen día dejó de hacerlo y las críticas de los comensales de repente fueron malas.

El gerente del restaurante ofrecía un 25% de descuento a todos los clientes que en el local hicieran una crítica mala de su restaurante en Yelp., 1 star review. A día de hoy es casi imposible poder reservar por la gran demanda en el peor restaurante de San Francisco.

Es una buena metáfora de que el mayor riesgo es no arriesgar.